03 febrero 2007

LA LOCA DEL PUEBLO

Empiezan a caer las primeras gotas de lluvia. Los gorriones han revoloteado todo el tiempo en la plaza del pueblo. Se resguardan bajo el alero de los tejados de pizarra. Unas mujeres, rostros y manos surcadas por arrugas interminables, han dejado de tejer una manta multicolor. Con paso vacilante de sus piernas sarmentosas, se dirigen también a cobijo. Los pájaros siguen quietos bajo las losas del tejado y las viejecitas quietas sobre las losas de los patios.

Las hojas del nogal de la plaza brillan, reflejan colores de arco iris. Una mujer joven y muy hermosa, se acerca al árbol solitario. Gorriones y ancianas miran sin moverse, sin decir nada. Es la tonta del pueblo. Le tienen mucho respeto a su locura. Dicen que es hija de la noche y del río. Y los días de lluvia canta canciones tristes. Nadie sabe donde vive. Algunos pastores la han visto y oído hablar con los pájaros. Y en las noches de luna llena baila sobre las aguas de los lagos de la montaña.

Se dirige bajo el nogal, se arrodilla, lo abraza con sus manos trasparentes. Cesa la lluvia y el sol ya se ha sumergido sin fuerza en la lejanía.
En su espalda empiezan a crecer dos alas largas. Alas de plumas blancas mezcladas con bellas hojas de nogal. Un verde que dibuja geometrías de magia hechicera.

Se pone de pie.

Por la calle que lleva del río a la plaza, aparece un unicornio rojo. La recoge en su grupa y se van volando por el camino que siguió el sol.

Las viejecitas están contando la historia. Nadie les hace caso. Los gorriones siguen jugando y las ancianas empiezan otra manta a cuadros de colores.

ATHO.
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